LOS PROCESOS DE
INTRACULTURALIDAD E INTERCULTURALIDAD EN EL MESCP EN LA
COTIDIANEIDAD BOLIVIANA
Por
Lic. Martha L. Alvarado P.
maalvarado@upedagogica.edu.bo
En estos años
de implementación de políticas educativas que promueven la intraculturalidad,
la interculturalidad y el plurilingüismo se observa que por parte del Estado
Plurinacional se hizo una fuerte inversión de recursos en cuanto a presupuesto
económico, recursos humanos y tiempo en una serie de programas y proyectos como
parte de sus políticas de educación en el tema del fortalecimiento del este eje
articulador, pero al mismo tiempo, una
inversión de recursos y tiempo por parte de quienes hemos sido participantes
activos en la tarea de educar a lo largo de estos años; aspecto que es
evidenciado en los resultados respecto a la cantidad de titulaciones logradas
cada año.
Para nosotros,
quienes estamos viviendo estos procesos de transformación educativa es
importante también dar a conocer, mostrar
y escudriñar en la realidad sobre el método, la forma y la esencia sobre
cómo se está implementando este eje articulador contemplado en la ley
educativa. Por tanto, este ensayo es fruto de esa lectura, análisis
y reflexión autocrítica profunda de lo que se vive y se observa alrededor de nuestro mundo de vida compartido
respecto a este proceso de intraculturalidad, interculturalidad y plurilinguismo. La Ley de Educación 070 Avelino Siñani y Elizardo Pérez establece que
el sistema educativo tiene un currículo
base nacional de carácter intercultural, y los currículos regionalizados y diversificados de carácter intracultural, con la finalidad de desarrollar programas educativos
pertinentes a cada contexto sociocultural, lingüístico, histórico, ecológico y
geográfico y para responder a las necesidades particulares de las regiones
culturalmente diferentes (art. 5:15, 20, y 69) Definidos
de esta manera, los conocimientos y saberes indígena originario campesinos no
están incluidos solamente en los currículos regionalizados y diversificados
intraculturales, sino incluso en el currículo base nacional, porque es un
entramado intercultural, compuesto de los aportes de las diferentes 36 culturas
– actualmente 37 - grupos étnicos
originarios reconocidos y que conforman el Estado Plurinacional.
De la misma
manera, plantea indicadores y parámetros
de evaluación y acreditación de la calidad educativa que respondan a la
diversidad sociocultural y lingüística del país (art. 5: 18). Permitiéndonos
observar entonces, que la categoría de intracultural y las contribuciones de
las culturas indígena originaria campesinas en el currículo educativo no
deberán estar limitados a los contenidos educativos solamente, sino plasmados
también en los métodos, estrategias metodológicas, objetivos, criterios de
evaluación, etc. La ley, por un lado,
habla de la complementariedad de los conocimientos universales con los conocimientos y saberes indígena
originario campesinos (art. 3:10) y, por otro lado, habla de la
“universalización” de los saberes y conocimientos propios para el desarrollo de
una educación desde las identidades culturales (Ley 070 art. 4:3) Considerando que las culturas indígena -
originario campesinas tienen una visión diferente de cómo ver el conocimiento,
el saber, la ciencia y los procesos de aprendizaje, las mismas que tienen que
operativizarse y estar plasmadas en y a través de la educación que parte de un
Estado Plurinacional.
De la misma
forma sucede con la revalorización de y puesta en práctica de los valores
sociocomunitarios, pasar de ser un
Estado colonizado por un modelo económico neoliberal, Globalizador donde la
competitividad y el individualismo homogenizante han primado en contraposición
a un Estado Pluricultural que se
sustenta en los valores de unidad, igualdad, inclusión, dignidad, libertad,
solidaridad, reciprocidad, respeto, complementariedad, armonía, transparencia,
equilibrio, igualdad de oportunidades, equidad social y de género en la
participación, bienestar común, responsabilidad, justicia social, distribución
y redistribución de los productos y bienes sociales, para vivir bien. (CPEP.
Art. 8 capt. II) que son la base para
alcanzar un proceso de cohesión fuerte intracultural entre todos pese a esa
gran diversidad cultural y plurilingüe.
Las categorías
de intraculturalidad, interculturalidad y plurilingüismo en Bolivia surgen
producto del reconocimiento oficial de las “zonas, lugares y espacios
territoriales ocupados por los diversos grupos étnicos, originarios como las 36
culturas, además de quienes se concentran en las grandes ciudades de migración
plurilingüe, como por ejemplo en el municipio de San Julián, en Santa Cruz,
donde se habla (además del castellano) quechua, aymara, y además hay
poblaciones menonitas (que hablan alemán)
entonces, ocurriría que en estas
localidades como San Julián alguna escuela se enseñe en castellano,
alemán y quechua” (BBC Mundo, febrero 4. 2013)
De acuerdo a
datos de Latinoamérica, Bolivia es uno de los países de la región con mayor
proporción de indígenas. Se tiene un
aproximado de 10 millones de habitantes, y las autoridades estiman que más de
la mitad pertenece a algún pueblo originario, aunque la mayoría tendría raíces
ligadas a la nación Quechua o Aymara. (Noticia
digital BBC Mundo, febrero 4 2013)
El Ministerio
de Educación a través de las diferentes resoluciones que ha ido promulgando al
inicio de cada gestión escolar ha ido emitiendo sus normas de funcionamiento
estableciendo que el Sistema Educativo Plurinacional debe
garantizar una educación intracultural e
intercultural y plurilingue, lo cual significa que la y el estudiante: Sea
capaz de valorarse, reconocerse e identificarse como persona perteneciente a
una cultura y cosmovisión. Sea
capaz de reconocer y aceptar la existencia de diferentes culturas que conviven
en el territorio nacional, cada una de ellas con sus cosmovisiones, tradiciones
y costumbres propias. Comprometa su trabajo y actividades en general a fin de
contribuir a formar una sociedad sin discriminación alguna, ni prejuicio que
atente contra los derechos de las personas y los pueblos. Asimile y se
comprometa a construir una sociedad en diálogo democrático entre las diferentes
culturas que habitan nuestro territorio sin ningún tipo de exclusión. Comprenda la importancia y desarrollo de los conocimientos
y saberes de los pueblos indígena originario campesinos y comunidades
interculturales para la construcción de una sociedad pluricultural,
humanística, productiva, incluyente, solidaria y democrática.
Ahora
regresamos a las pautas que la educación comunitaria nos da en cuanto a la
construcción de la educación intracultural escolar. Una de las dimensiones
fundamentales de la educación comunitaria no formal, es su relación inseparable
e integral con su entorno, el manejo del sistema
ecológico y cultural particular de su contexto y el desarrollo, transmisión y
reproducción de los conocimientos y saberes relacionados, lo que ha sido llamado como la territorialidad en la educación
comunitaria. En tanto, la territorialidad, la relación armónica de los sistemas
de vida y las comunidades humanas en la Madre Tierra fortalecen la gestión
territorial de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, las
comunidades interculturales y afro bolivianas (Ley o70 art. 3: 9).
Se podría decir
que si se ha logrado avanzar respecto al reconocimiento de la identidad
sociocultural en las y los estudiantes,
en la actualidad es muy recurrente escuchar decir “yo, soy aimara”, “soy quechua” en los saludos a la bandera u
horas cívicas por diferentes fechas que se celebran en nuestro país las
presentaciones de poemas, cuenta cuentos, puestas en escena en lengua originaria, cuando participan en las ferias muestran los
diversos productos de las regiones (papa, quinua, haba, oca, puti, coca,
walusa, mango, chachairu, almendras entre otros) mostrando así el potencial
económico de esa región, - muchos
profesores comentan “siempre se ha hecho eso”,
y si es verdad - pero ahora parece que tuviera más esencia, más sentido,
porque son ellos/as mismos quienes reconocen las razones y motivos de lo que
están haciendo, se habla, se discute reflexionando y cuestionando lo que parece
hacerles sentir más felices y más satisfechos.
De la misma
forma, los trabajos de graduación de los propios maestros y maestras de los
diferentes programas están con relatos y narraciones de experiencias que
recogen vivencias de regiones de las diversas áreas dispersas de nuestro país, llenos de rica información de las que uno, ni
había escuchado anteriormente, en ese proceso de recuperación y revalorización de
saberes y conocimientos de las culturas originarias permiten apreciar el
importante esfuerzo y trabajo que están realizando los y las colegas en todas
partes del país.
Todo este
conjunto de experiencias con situaciones de diferente índole, hacen que uno
vaya pensando y analizando para ir anudado y entretejiendo, una situación, con
la otra lo que permite observar que en gran medida, si se está dando un proceso de recuperación,
revalorización y apropiación de estos conceptos de interculturalidad e
intraculturalidad y plurilinguismo. La
intraculturalidad como “una actividad que recupera, revaloriza y usa los
saberes y los conocimientos ancestrales y locales, en particular aquellos
producidos por los pueblos originarios, relacionados con sus formas sociales de
vida, sus conocimientos técnicos, el manejo de los recursos naturales, los
valores y las concepciones religiosas, entre otros. (CENAQ. 2007. p.15)
En este sentido,
la intraculturalidad promueve la recuperación, fortalecimiento, desarrollo y
cohesión al interior de las culturas de las naciones y pueblos indígena
originario campesinos, comunidades interculturales y afrobolivianas para la
consolidación del Estado Plurinacional, basado en la equidad, solidaridad,
complementariedad, reciprocidad y justicia. En el currículo del Sistema
Educativo Plurinacional incorporando los saberes y conocimientos de las
cosmovisiones de las naciones y pueblos indígena originario campesinos,
comunidades interculturales y afro bolivianas. (Ley 070, art. 6:I)
La educación
intracultural es entendida como una educación donde el orientador, dé a conocer
sus fines, contenidos y formas que son los modos de ser, los procesos
históricos y los contextos socio-culturales y territoriales de las culturas,
con procesos de aprendizaje desde y para la propia cultura. Entonces, la
educación intracultural es una educación con identidad propia, de acuerdo con
cada cultura local o regional; y, en el nivel nacional, una “bolivianización”
de la educación, refleja los aportes de las culturas nacionales y, en especial,
de las culturas indígena originaria campesinas, porque estos pueblos y naciones
son el origen de la población boliviana (Constitución Política del Estado, art.
2) y constituyen la mayoría en el país (INE, 2002). Hacer intraculturalidad, no implica
encerrarse en su propia cultura, sino es un derecho para ser educado según la
cultura propia y los idiomas del entorno, así como los modos de ser y percibir
el mundo. Una educación a partir de la cultura propia permite luego un
relacionamiento en equidad (en contraste con un sometimiento obligado o
elegido) con otras culturas (interculturalidad) y una forma más analítica y
crítica de relacionarse con los conocimientos de estas. Por lo que yo me atrevo a
afirmar que estamos en un proceso de reconstitución y reconfiguración respecto
a nuestra identidad cultural, aspecto positivo cuando este va muy articulado al
proceso de interculturalidad.
Respecto al concepto de
interculturalidad, quiero detenerme por un momento para realizar una
puntualización que considero importante, si la intraculturalidad se logra con
la interculturalidad en función a que cada uno, como miembro y parte de una
cultura tiene que respetar los valores y principios de la comunidad del pueblo
originario, así también como aquí en las ciudades, con quienes se está
realizando el estrechamiento de vínculos en la interacción e interrelación producida
con el objetivo de intercambiar conocimientos y saberes propios entre ambas
comunidades, todo esto con el propósito de aprender los unos de los otros, con el objetivo de lograr la reciprocidad y la
complementariedad; se observan rupturas
fuertes por las que todos/as se sienten
afectados pero muy poco se habla. Me
explico, si la interculturalidad es conocida como una
visión de fortalecimiento de la propia cultura, se considera la
interculturalidad como proceso de convivencia humana, respetando las otras
culturas y fortaleciendo la propia identidad.
Por tanto, la
interculturalidad más que un concepto es una práctica cotidiana y constante de
respeto mutuo de los valores que tiene cada cultura. Condición entendida en el desarrollo profundo
de esos valores y principios de respeto, tolerancia, reciprocidad y complementariedad entre el encuentro de dos
o más culturas, porque, para que esto
suceda se tiene que generar un proceso de auto reflexión consciente profundo en
uno mismo para encontrarse y complementarse con el otro y así lograr la
cohesión y el fortalecimiento intracultural. Tomo como ejemplo, la relación
co-existencial que existe entre los miembros de una comunidad originaria Aymara
donde las mujeres y en la mayoría de los casos los hombres, por haber adquirido
experiencia de vida en los oficios y responsabilidades (casados para ejercer
cargos) son a quienes se les asigna y atribuye el cargo de jilakatas, mallkus o
mamatallas como signo de autoridad y los abuelos considerados “sabios” son a quienes se recurre para consejos en la
toma de decisiones consultando a toda la comunidad en asambleas y reuniones.
Hay un
reconocimiento determinante en cuanto al respeto que se le otorga a quien ha
vivido más años, buscando la reciprocidad entre aquellos que no tienen mucha
experiencia y los que tienen más años de trabajo, habiendo asumido
responsabilidades en beneficio de su
comunidad. Entonces surge
la pregunta, para trabajar en la implementación y desarrollo de estas políticas
de interculturalidad, intraculturalidad y plurilingüismo en el tema educativo
¿se está considerando y contando con el conocimiento y sabiduría de todo el
conjunto de personas que toda su vida ha trabajado en educación? ¿Cuál es la incidencia de los mismos en la
toma de decisiones?, ¿Cuáles son los espacios y tiempo de análisis, discusión y
reflexión donde la voz de los maestros y maestras “del nosotros” quienes
trabajamos en aula y conocen el cotidiano de las y los estudiantes se está
considerando? ¿En qué medida puede uno decir que está desarrollando los valores
socio comunitario en aula y que tenemos que ser tolerantes, respetuosos, para
complementarnos y actuar en reciprocidad?
Cuando muchas veces uno siente, que las cosas vienen impuestas, y que ¡a
las y los colegas, compañeros de trabajo no se los considera, sino más bien son
puestos de lado! Se podría decir muchas cosas y seguro se podrían dar muchas
explicaciones, pero la realidad es que
para quienes crean, estructuran y reconfiguran estos lineamientos y fundamentos
teóricos basados en principios y valores
que a su vez se traducen en leyes y políticas es complicado cumplirlas. Entonces, ¿porque promover utopías?
Los maestros y maestras siempre
estamos en pie de lucha para cumplir con las consignas dadas de manera disciplinada
en la búsqueda de mejorar los procesos educativos, pero muchas veces se siente
que solo se estaría para cumplir con instrucciones de manera direccionada,
volviendo otra vez a un sistema de trabajo verticalista y de subordinación,
como efecto de un proceso de neo colonización.
Esta situación se evidencia
con mayor fuerza, cuando con preocupación se observa que muchas veces porque
nuestros colegas y compañeros de lucha
ya son mayores de edad o más conocidos como
los de la tercera edad, en la mayoría de los casos son relegados y dejados de
lado, se considera que ya no es
necesario escucharlos/as, pese al tiempo de experiencia de trabajo “ya han
cumplido con la patria y tienen que ir a descansar” entonces la pregunta surge
¿Por qué la experiencia en cuanto a sabiduría y conocimientos adquiridos a lo
largo de la vida ¿no es considerado más? ¿Por qué no son parte del dialogo de
saberes y conocimientos, y porque no, nos detenemos a escucharlos? ¿No son acaso, igual que el resto miembros de
esta gran Comunidad Pluricultural?
La esencia de
la promulgación de un Estado pluricultural fundamentada en el
“pluralismo y en la tolerancia es una de las
grandes lecciones aprendidas por los movimientos sociales y populares
durante estas dos décadas. En verdad, las reglas éticas y altruistas de
la apertura hacia “el otro”, las del
respeto amistoso al derecho a ser diferente, valorar la diversidad ideológica,
artística, cultural y social, y reconocer la relatividad de la historia, han
permitido la sobrevivencia de los movimientos. Son el secreto moral de su resistencia.” (Borda
F. 2012. p.303) ¿Entonces de que interculturalidad, intraculturalidad y
plurilingüismo se está hablando? En lo teórico hay un discurso interesante de
cómo se tienen que considerar estos tres conceptos pero en la vida real parecen
no ser funcionales, por tanto, este documento plantea seguir reflexionando sobre si ¿Será posible articular esos nodos
del poder colectivo en nuevos pactos sociales para impedir la concentración
jerárquica de la fuerza y el monopolio de la decisión de unos pocos? ¿En qué medida, las decisiones tomadas por
unos cuantos afecta a muchos? ¿Si hablamos de convivir y actuar en comunidad
porque no todos nos sentimos parte de este colectivo en la toma de decisiones y
simplemente nos piden obedecer reglas y
normas?
Pero, al igual que Borda dice no se deja de lado la necesidad que se
tiene y se reconoce la importancia de la función analítica y cognitiva de los
intelectuales y profesionales especialistas en temas educativos, especialmente
de aquellos comprometidos con estas posibilidades políticas, los llamados
“agentes de cambio” en este caso los educadores, maestras y maestros quienes llegamos a muchas
conciencias y delineamos el accionar de sociedades en procesos de constructo. Pero, para concebir los nuevos pactos en el
desarrollo de estos fundamentos que
sostienen este proceso de cambio, se hace necesario equilibrar las actuales
tendencias reduccionistas y arrogantes de la ciencia y tecnología que unos
cuantos creen poseer, las que llevan a la deformación de valores esenciales, el
endiosamiento de la violencia (simbólica) como principal explicación histórica,
la degradación del hombre-objeto y la destrucción del medio ambiente (Borda F.
2012. p.360)
Permítannos entonces ser parte de este proceso de evolución y
transformación de la sociedad plurinacional boliviana, no, nos consideren como entes
operativizadores solamente, dialoguen con nosotros y así lograremos un proceso
de interculturalidad e intraculturalidad fuerte, pregunten, consulten a nuestros ancianos – y
con todo respeto – a quienes han vivido más en este mundo, y no solo de este ámbito, sino en todos los
ámbitos y áreas de trabajo, ellos y
ellas también pueden decir mucho.
Bolivia es un país pluricultural y es destacable incluir a toda esa
diversidad, pero para quienes somos de las urbes o citadinos, también tenemos nuestros ancianos que tienen
mucho conocimiento y experiencia de vida que compartir.
Referencias
BOLIVIA. Ministerio de Educación. Instituto
de Investigaciones Pedagógicas Plurinacional
Educación intracultural. (2012) 100 años
de educación en Bolivia,
Sistematización de la mesa temática / Ministerio de Educación.
Instituto de Investigaciones Pedagógicas
Plurinacional; Programa de Investigación Estratégica en Bolivia. - La Paz:
Ministerio de Educación; Instituto de Investigaciones Pedagógicas Plurinacional; DANIDA; Fundación PIEB.
BORDA, Orlando F. (1992). La ciencia
y el pueblo: nuevas reflexiones. In La investigación-acción participativa:
inicios y desarrollos. Editorial
Popular.
CONAMAQ, CSUTCB, CIDOB, APG, CSCB, FNMCB-BS, CEAM, CEPOQ, CENAQ y
CEA (2004) Por una educación indígena originaria: Hacía
la autodeterminación ideológica, política, territorial y sociocultural.
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
Constitución
Política del Estado Plurinacional de Bolivia
versión 2010
CONSEJO
EDUCATIVO DE LA NACIÓN QUECHUA (2007)
Recuperación de saberes y conocimientos ancestrales y territorialidad
de la nación quechua. Sucre:
CENAQ
HERRERA, Farfán Nicolás Armando / López Guzmán Lorena. (2012) (Comps.)
Ciencia, compromiso y cambio social. Textos de Orlando Fals Borda 1a ed.
- Buenos Aires: El Colectivo - Lanzas y
Letras - Extensión Libros.
LENKERSDORF, C. (2002). Filosofar en clave tojolabal. Miguel Ángel Porrúa
Ley de Educación
070 Elizardo Pérez y Avelino Siñani,
Diciembre 2010
SAARESRANTA, Tiina. (2011) Perspectivas
hacia una educación intracultural en el contexto indígena originario
campesino T’inkazos, número 30, pp. 127-143, ISSN 1990-7451
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